Crisis Política Argentina
La entrevista realizada a la licenciada Mariana Gorostiaga Luro trató temas generales de la situación política argentina. Presenta una muy interesante visión para nuestro blog ya que centra el problema de la crisis política es la falta de justicia.
V:¿Cuál es, a tu parecer, el déficit más grande de la Argentina?
M: Creo que, en resumen, todas las situaciones de crisis tanto sociales, políticas e institucionales del país son debidas a un alto grado de deficiencia en la aplicación de la justicia jurídica. Por la falta o la facilidad en su aplicación como también por su retrazo. Sin ser especialista en temas legales y solamente como una observadora política pareciera que el error esta en las normas, o en la falta de las mismas. A mi entender hay una falta de concepto moral en la sociedad de la importancia que tiene la justicia para el funcionamiento de cualquier nación. Dicho a modo criollo, esta mejor visto y se sabe más como eludir la justicia que como cumplirla.
V: Se sabe de muchos casos de corrupción de funcionarios públicos del gobierno, que van en contra o pasan por encima de la ley. ¿Cómo vez el hecho de que muchos sean concientes de esto y que aun así no haya ninguna medida?
M: Creo que las leyes o los marcos jurídicos de las naciones surgen como consecuencia del deseo de un país para existir y no al revés. Ósea que primero está el juicio moral o de valores de la sociedad y una ley es consecuencia de ello. En el país lo que falta es ese juicio de valor, falta la intolerancia de lo que esta mal. En una sociedad normal si sucede esto, si hay intolerancia, el ciudadano común descansa tranquilo en saber que su marco jurídico lo defiende. La crisis de valores que vive la argentina hoy en día desdibujó el concepto de lo que está bien o mal y pareciera que la sociedad esperara primero que actúe la ley para después tomar una posición. Es así como sucede que ante hechos graves que se conocen públicamente en cualquier otro país un funcionario publico renunciaría, por ejemplo, sin siquiera esperar un juicio. En cambio acá existen casos que son diametralmente opuestos. Y llegamos a tolerar que se acepte lo que pareciera inaceptable.
V: ¿Podrías, para especificar, dar algún ejemplo de esto?
M: Son tantos que es difícil elegir alguno. Pero sin ir mas lejos uno muy simple es el ciudadano común que se da el lujo de conducir a la velocidad que desea simplemente porque “no importa ir a 160, total acá no hay controles o no hay policías” y eso es aceptado por toda la sociedad.